Hace ya un par de días que llegué a Gante y todo este tiempo ha estado monopolizado por un evento del que yo desconocía su magnitud: GenteFeesten. Para ponenrnos un poco en situación aquí va una breve introducción histórica:
Un festival para la gente
El Gentse Feesten comenzó en el siglo XIX, como una estrategia de los patrones y señores de la ciudad… no una estrategia para atraer al turismo o poner a la ciudad en el calendario mundial. Los domingos se practicaba una especie de celebración semanal donde la gente se reunía en los bares y restaurantes del pueblo. Era el día libre, en el que nadie trabajaba, y los obreros y empleados se dedicaban a beber en cantidad, acabando ebrios y sin poder levantarse al día siguiente. Era tan grave el ausentismo de los lunes, que los patrones decidieron hacer algo, y pensaron en convertir este día en una Feria.
La idea de una celebración para los campesinos o pobres viene del período medieval, donde en las vísperas de la Cuaresma -como también en el carnaval o en el “banquete de los tontos”- se hacía una inversión de papeles: los pobres festejaban y tomaban por unos días las calles de la ciudad en increíbles fiestas, alcanzando una salida temporal a su miseria diaria, no permitiendo a los ricos unirse a su festejo.
Sin embargo, al revés de estas espontáneas reuniones, la misma gente adinerada fue la que patrocinó esta fiesta con un considerable subsidio anual para la distensión de sus empleados. Las primeras de estas fiestas giraron en torno a las carreras de caballos que organizaron las autoridades de la ciudad de Gent. A principios del siglo XX, estas carreras se mudaron al centro de la ciudad donde el “Bal Populaire”, la aristocracia, ocupaba la zona pavimentada de la plaza central, mientras a sus costados el resto de la población observaba el espectáculo parados sobre la tierra, resaltando la diferencia social.
A finales de los años 60, el público ya no era tan rico como solía serlo y la clase media había copado el evento, que había dejado su fastuosidad de otras épocas. Fue entonces cuando el legendario Walter De Buck comenzó a organizar sus propias festividades junto a sus amigos músicos. Era la contra-cultura manifestándose a favor del pueblo en un espectáculo para el pueblo. Y aunque no fue muy bien visto por la Iglesia, la municipalidad y los políticos, la Municipalidad de Gent subvencionó las actuaciones, presionada por los ciudadanos.
Con el tiempo, lo que comenzó siendo un espectáculo musical y espontáneo, fue convirtiéndose en la expresión misma de la cultura popular y su estrecha relación con el arte y la música. Todos participan de este festival que enorgullece a la gente de Gent.
A continuación unas fotos que saqué con el IPone (de ahí la calidad):
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St. Baafsplein antes del concierto de Soulsisters en GentseFesten
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Escenografía en Sint Jakobs Plein durante GentseFesten
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Otra imagen de los conciertos en Sint Jakobs plein
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El Graslei durante GentseFeesten
GentseFesten ha sido una muy grata sorpresa en esta ciudad que yo pensaba que conocía. Me han gustado por varias razones. Viendo de Pamplona y creyendo haberlo visto todo tras los Sanfermines me encuentro a una ciudad capaz de organizar un evento de 10 días que difunde a través de más de 20 escenarios, podios, esquinas o calles la universalidad de una ciudad que vive por y para la cultura.
Y que lo hace además aprovechándose del sector hostelero de la ciudad, que es a la vez el gran beneficiado del turismo que llega hasta ella, haciendo que sea este el que en gran medida corre con los gastos (y los beneficios) de los fastos. Haciendo que en torno a cada “venue” o escenario de algún espectáculo musical se instalen todo tipo de barras y Zonas VIP donde la cerveza corre con brío.
Pero GentseFeesten no es sólo música también hay teatro, callejero o en su múltiples salas o parques, exposiciones, los museos acogen exposiciones especiales…
Yo no he llegado a ver casi nada de GentsFeesten pero lo poco que he visto me ha dejado muy satisfecho.